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Gratitud

gratitud 2018

Gratitud

Después de una ausencia de cinco meses, se preguntarán qué ha sido de Nantli y por eso estoy aquí, escribiendo y conectando con nuestros amables lectores.

2018 ha sido un año particularmente complejo y sorpresivo pero también de mucho aprendizaje y crecimiento, de batallas y luchas tanto externas como internas (que habitualmente son las más heroicas). Entre las estancias hospitalarias de mi madre a causa de sus complicaciones posteriores a la cirugía por fractura de cadera y el ingreso al hospital de mi padre por su segunda caída inesperada y posterior colapso, los días, las semanas y los meses transcurrieron entre médicos, enfermeras, cuidadoras, medicamentos, rehabilitaciones, noches de insomnio, largas esperas en el área de urgencias y en las salas. La vida en un hospital equivale a ingresar a otro mundo, el tiempo se detiene y se vuelve eterno, nada afuera importa, no hay cabida para las noticias del momento, no importa dejar de ducharse o comer, uno llora y sufre en paralelo con los enfermos y familiares del paciente que comparte la habitación o que espera su turno para ser atendido pero también es un lugar donde la fe (en lo que sea que creamos) se vuelve infinita, la empatía y la solidaridad por el otro (los otros) son una prioridad porque tu familiar yace ahí postrado en una cama con un diagnóstico incierto pero con esperanzas y vivo aunque no pueda volver a caminar o aunque no vuelva a ser el mismo de antes pero está ahí, luchando por conservar la vida para mirarte y sonreír en un gesto de gratitud y complicidad hacia ti que has dejado todo para acompañarlo. Mi madre empieza a caminar, se sostiene con ayuda de una andadera y da “sus primeros pasos”, un verdadero milagro si lo comparamos con la idea de que era casi imposible que volviera a ponerse de pie. Mi padre la tiene más complicada: su cerebro lo traiciona y lo obliga a mantenerse abstraído de la realidad, en un mundo paralelo en el que a veces no podemos seguirlo, de suerte tiene días de intensa claridad en los que es posible verlo como en sus mejores momentos: lúcido, optimista, brillante, bromista, genial.

Casi a la par y por caprichos del destino me vi obligada a colgar el atuendo de la maternidad para ceñirme al viejo traje laboral, todo un reto en términos de que mi vida cambió desde el momento en que me supe gestando a Alonso en mi vientre. Un trabajo que no es el ideal ni el imaginado pero que me ha colocado sin quererlo, en la punta de un iceberg que me obligó a cambiar la ruta, a romper paradigmas (sí, otra vez) y a transformarme desde la raíz.

Es posible que la cercanía con la cuarta década en mi vida me esté guiando hacia otros puertos que parecen desconocidos pero que son lo más cercano a lo que alguna vez imaginé, este año también aparecieron en mi vida: los mandalas (muy cercanos al budismo que hace años exploré y que la juventud me impidió concretar), el bordado (al que amo), el arte floral (al que me acerqué tímidamente el año pasado y que hoy es una hermosa realidad, una brújula que me obliga a seguir por ese camino), el contacto con un artista plástico contemporáneo de mi amado tío Jorge, mi tía Martha con su sabiduría infinita y esa conexión especial que siempre tuvimos, el reencuentro con amigos de otros tiempos y otros momentos, la prosperidad, la libertad, la paz, la alegría, nuevo equipo de trabajo, nuevos aliados y nuevos enemigos también pero todos grandiosas experiencias de vida y por ello, por lo que representan para mí y por lo que han transformado de fondo en mí: ¡GRACIAS!

Gracias porque el acto de agradecer nos conecta con un estado automático de bienestar, porque implica un reconocimiento a quienes nos han ayudado a estar en el punto que nos encontramos, porque es la fórmula mágica para la prosperidad y porque representa un valor que nos permite reconocer lo maravilloso que tenemos en nuestras vidas. Gratitud como antídoto para la infelicidad, la depresión y la psicosis.

Gracias también porque es a partir de la creación de un espacio como Nantli que mis letras, ideas, emociones, experiencias y sensaciones son compartidas con quienes buscan inspiración para su día a día. Nantli ha crecido, ha conocido proyectos maravillosos como Kuali-Kuali, Tejedoras México, Ingenioso Miguel, SweetnJoy y ha compartido momentos entrañables con La Aventura de Escribir Autobiografía, Reina Castro, Sergio Gelista, Cristina Jaúregui y María Molina, entre otros. Nantli como un espacio de encuentro y conexión entre mujeres creadoras y creativas, como fiel testigo de la evolución del rol materno en un mundo rebasado por la tecnología y el consumismo.  Hicimos una pausa obligada pero estamos de regreso y ¡Vamos por más!

Abrazo fraterno,

 Elizabeth Cruz

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About the Author

Elizabeth Cruz

Elizabeth Cruz es Comunicóloga, Relacionista Pública, Autora del libro "Yo, Mamá", Colaboradora de RuizHealyTimes.com Fundadora de Nantli y principalmente: Mamá. El camino de la maternidad la ha llevado a autodescubrirse en el universo femenino y a conectar con otras mujeres que aportan su esencia en la construcción de un mundo mejor para las futuras generaciones.

 

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